El club de los farsantes

En los últimos tiempos he tenido ocasión de escuchar de personas – algunas de las cuales cuyo talento admiro y gozan de reconocimiento público – que los verdaderos fotógrafos son otros. Los escritores son otros. Los músicos son otros… Y por favor nótese que empleo el plural como neutro. Esto afecta, en la medida de mi experiencia, a hombres y mujeres por igual.
Las causas de este fenómeno son complejas pero me atreveré a hacer alguna extrapolación. El primer motivo es que todos tenemos héroes/heroínas y cuando comparamos nuestros propios resultados con los de esas personas pensamos que lo nuestro queda muy lejos, muy atrás. Eso puede llevarnos a dos posturas para mi igualmente perniciosas: a la excesiva timidez y autocritica o una no menos excesiva autocomplacencia y arrogancia. Por regla general a las personas del segundo tipo les suele ir mejor a corto plazo a la hora de darse a conocer. Pero también es cierto que tienden a aparecer y desaparecer. Y de todos modos no se trata del brillo de las bambalinas sino de la satisfacción del trabajo bien hecho.
Por otro lado, a la mayoría de nosotr@s nos atrapa una forma creativa en un momento en que nos sentimos brillantes y pensamos que tenemos algo que aportar. Algo tan bueno que queremos compartirlo con el mundo. E inevitablemente a ese momento de euforia le sigue un momento de decaimiento en que nos preguntamos como pudimos pensar lo anterior.
Nuevamente la sabiduría se encuentra en el término medio y en saber valorar de forma objetiva lo que hacemos. Lo más probable es que no sea ni tan maravilloso ni tan terrible. Es por eso que hay una tendencia a socializarlo para validarlo.
Pero por mucho o poco reconocimiento que recibas siempre quedan las dudas. Como escribió T.S.Elliotentre la esencia y la existencia cae la sombra”.
Así que si eres una persona creativa bienvenido al club. Todos hemos pasado por ahí y hemos aprendido que lo mejor que podemos hacer es continuar con lo tuyo porque, es verdad, nadie es fotógrafo. Solo hay personas que hacen fotos (o melodías o narraciones o poemas…) lo mejor que pueden y eso es todo lo que los demás pueden esperar. Eso es todo lo que puedes hacer.

Si sigues el camino menos transitado

Está claro que no hay nada como leer para aprender.

No hace mucho comentaba que había leído con gran interés el libro “ 50 portraits” de Gregory Heisler.

Heisler es un maestro del retrato de enorme prestigio en el mundo anglosajon.  En su libro comenta cincuenta de sus retratos y como fueron tomados, con algunos detalles técnicos.

Heisler es un hombre que sigue su propio camino y si observas y lees el libro con atención puedes aprender muchas cosas. Y una de las que más me llamo la atención es que para sus retratos utiliza trípode.

La idea preconcebida que tenemos todos es que el trípode es herramienta del fotógrafo de paisajes. Si colocamos la cámara en un trípode y utilizamos en temporizador obtenemos la máxima nitidez.

Heisler lo utiliza por este motivo. Pero hay un motivo adicional: para él la comunicación entre el fotógrafo y la persona retratada es básica. Por eso dice que prefiere no esconderse detrás de una cámara llegando hasta el extremo de usar un disparador de cable en algunas ocasiones.

Es un método de entrada inusitado que da que pensar y que desde luego puede evocar la imagen del Fotografo decimonónico pero lo que no se pueden cuestionar son los resultados de Heisler.

Pues bien, leo ahora otro libro de otro excelente retratista Dan Winters, “The road to seeing”

Y también utiliza el trípode para sus retratos…

Dejando aparte que evidentemente uno se queda con la curiosidad de intentar esa técnica, esto me hace recordar la reflexión que se hacia el guitarrista, fundador de King Crimson, Robert Fripp sobre que la técnica se puede convertir en un bucle. Cuando dispones de una técnica consumada puede convertirse en un repertorio de efectos que reproduces una y otra vez.

Por supuesto nada más lejos de mi intención que insinuar que yo tengo una técnica consumada ni nada que se aproxime a lo mismo, pero lo que es interesante es la idea de que la forma de desarrollar la creatividad es utilizar cauces inusuales. Experimentar. Ya se sabe que los experimentos no siempre salen bien pero por el camino puedes encontrar tu propia voz.

Todo tiene su momento: elogio de la instantánea

Hace algún tiempo vi una foto, compartida en redes sociales, por una amiga de su hija jugando.
Técnicamente hablando no había cosa que pudiese haber ido mal que no hubiese ido mal pero en mi opinión la foto era magnifica porque había conseguido capturar una sonrisa radiante de felicidad de la niña jugando.
Atrapar el momento es para mí mucho más importante que la técnica. Las redes sociales están llenas de fotos de técnica perfecta pero carentes del más mínimo asomo de emoción. Supongo que puestos a elegir todos queremos  una foto que capture un momento único – el momento decisivo de Cartier-Bresson – con una técnica perfecta pero como tarde o temprano todos tenemos que afrontar, a veces lo mejor es enemigo de lo bueno. Puestos a elegir siempre prefiero la emoción a la técnica porque si no me gusta a mí una foto, si no me dice nada, lo más probable es que no le guste a nadie.
Así que hay veces que me afano en sacar la mejor foto posible con trípode y demás parafernalia y otras en que intentas atrapar la imagen al vuelo. No son fotos mejores ni peores sino sencillamente distintas. Porque como dijo Cervantes “Toda bellaquería tiene su tiempo y lugar”

Como capturar imagenes en serie con tu smartphone.

Introduccion.

En respuesta a las preguntas de algunos de los lectores de mi anterior entrada voy a comentar un poco más ampliamente el modo de disparo continuo en los smartphones.

El punto de partida es que vamos a jugar con la velocidad de obturación. Es decir, si suponemos que el objetivo es un ojo con la velocidad del parpadeo.

Un poco de aburrida teoría.

La idea es conseguir no una unica foto sino varias tomadas muy rapidamente. Lo que vamos a conseguir reduciendo  el tiempo en que se capta la imagen para  congelar el movimiento. Como tenemos menos tiempo abierto el objetivo es más dificil que salga movida la  foto. Por eso se utiliza normalmente para fotografiar eventos deportivos, niños jugando o mascotas.

Esta opción está disponible en cámaras Nikon como modo continuo, en Sony y Olympus se llama disparo en ráfaga, en Canon disparos en serie. Pero todo se refieren a lo mismo: la posibilidad de que el momento que tomas la foto no salte una sola imagen sino una serie.

Pero también es posible hacerlo con Smartphones que es una posibilidad menos conocida y por lo tanto menos utilizado.

Manos a la obra

Para tomar una ráfaga de fotografías en un IPhone al tomar la foto mantienes pulsado el obturador.Para usuarios de Android la cámara de Google también permite el disparo en ráfaga pero requiere Android 4.4 o posterior.Si, como yo,  no dispones de un teléfono de ultima generación  puedes es utilizar una App independiente

Yo utilizo  Camara Zoom Fx.

El modo ráfaga es bastante sencillo de configurar. Al abrirse la aplicación vemos en la base de la pantalla, justo a la izquierda del botón de disparo, el  icono de una tuerca. Al pulsarse podemos ver las distintas opciones entre las que se encuentra el modo a ráfaga.

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Simplemente mantenemos el botón del obturador pulsado y la cámara seguirá disparando hasta que se llene la memoria o hasta que juzguemos que tenemos suficientes capturas.

Pero…

Ahora tocan las malas noticias.

El modo ráfaga es muy útil como he dicho antes para entre otras cosas retratos pero hay que tener en cuenta que dado el diminuto tamaño del objetivo de un Smartphone la luz que recibe es ahora incluso menos. Al utilizarlo debemos tener cuidado de buscar la zona más iluminada a la que tengamos acceso so pena de obtener fotos demasiado oscuras.

Lo cual puede por supuesto arreglase… hasta cierto punto.

Pero esa es ya otra historia para otro dia.

Cinco técnicas para mejorar nuestros retratos.

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Buscad la luz.
No importa el tipo de cámara que se esté utilizando, todo el mundo tiene mejor aspecto cuando el rostro está bien iluminado. Esto es especialmente importante cuando se emplea un Smartphone cuyos diminutos objetivos requieren mucha luz. Buscad una ventana si estáis en interiores o lo que sea. Lo notareis en los resultados.
La excepción que confirma la regla: si estamos a pleno sol es mejor buscar un poco de sombra. Nadie sale bien si está bizqueando porque tiene el sol de frente.

No disparéis hasta ver el blanco de los ojos.

Como dijo Frank Capa, si tu foto no es lo bastante buena es porque no estas lo bastante cerca. Si en una imagen hay una figura humana, nos fijamos en la figura humana. Si se distinguen varias figuras humanas, nos fijamos en aquella en la que si distinga su cara. Si podemos ver varias caras, nos fijamos en aquella en la que distinguimos los ojos. Los ojos son sin duda la parte más expresiva del rostro humano.

La excepción que confirma la regla: si, por ejemplo, estas retratando a un malabarista que hace juegos malabares lo importante será que se vean los movimientos de los brazos. A veces es más característica la acción que el gesto.

Respira hondo.
Nada nos gusta más que una sonrisa autentica, como puede ser la sonrisa de un niño, pero nada nos cansa más que una sonrisa artificial. Pero si queremos ver una emoción espontanea ante la cámara es necesario establecer una comunicación con la persona que retratamos. Hay que conseguir que esta persona esta relajada. ¿Cómo? Hay muchas maneras pero la principal es sin duda que quien maneja la cámara se encuentre relajado. Asi que respira hondo y sonrie.

No te detengas.
Con esto no me refiero a que atosigues a nadie. Me refiero a la técnica de disparo continuo, a ráfagas o como lo quieras llamar. Todas las cámaras – incluyendo los smartphones- lo tienen.  Si investigas en el menú modo de disparos encontraras una opción que permite tomar varias fotos por segundo. En caso de duda, elegiremos el modo “deportes”. De esta manera podemos capturar el momento exacto que mejor exprese la personalidad del retratado. O dicho de otra manera, nadie puede poner cara de foto para siempre

Acentúa lo positivo.
Por decir una obviedad la mayor parte de la gente normal es eso normal. Pero esto es una estadística no una descripción. Todos tenemos un lado bueno. A nadie le falta un rasgo positivo en el rostro y en mi opinión es ahí donde debemos poner el énfasis. Hay grandes fotógrafos que demuestran una mirada clínica sobre las fragilidades del ser humano pero siendo realistas la mayoría de nosotros estamos retratando a amigos/as, conocido/as y familiares y en este caso nuestra mirada debe de ser tan amable como nuestras palabras. Aquí juega un principio que va más allá de la fotografía: lo que no te gustaría a ti, no lo quieras para los demás.

Sigue buscando.

4Decía G.K.Chesterton que todo lo que vale la pena hacer vale la pena hacerlo mal. En el sentido de que todo lo importante requiere un aprendizaje y por regla general no te va a salir bien a la primera.
Por eso ocasionalmente me marco el ejercicio creativo de acudir a alguno de los sitios más iconográficos de Madrid e intentar hacer una foto original. Por regla general, no consigo esta foto pero lo importante es el ejercicio, el desarrollo creativo. No sé si me hacer mejor o peor fotógrafo pero es un ejercicio que disfruto y por lo tanto hay reside su propia recompensa.
Y sin embargo, a veces te encuentras lo que no estabas buscando.
Vi a esta mujer en la otra ribera. No pude evitar pensar entonces, y sigo pensándolo ahora, que es una imagen que expresa bastante bien la situación de la mujer en nuestra sociedad.

Lensbaby spark: toma de contacto.

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Tome contacto por primera vez con los objetivos lensbaby en la tercera entrega de “The Digital photography book” de Scott Kelby.

Para entendernos se trata de una gama de objetivos que están separados del cuerpo de la cámara por un fuelle. Los enfocas ajustando ese fuelle. Tienen una pequeña zona nítida y el resto se encuentra difuminado. Presionando sobre el fuelle mueves esta zona enfocada.

Kelby habla de ellos como objetivos que crean adiccion y que fomentan la creatividad asi que me que queda con curiosidad.

Sin embargo por sus precios quedaban totalmente fuera de mi nivel adquisitivo hasta la aparicion del Lensbaby Spark. Tras algunas vacilaciones me hecho con uno y he aqui los resultados.

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En primer lugar: son difíciles de manejar.   Por lo que sé, existen otros modelos de la gama que puedes fijar pero en este caso es cuestión de pulso y parece muy difícil tomar dos veces la misma fotografía.

Se comporta bastante mejor en las distancias cortas. Parece tener un plano focal de unos veinticinco/ treinta centímetros en los que ofrece total nitidez. ( Dentro de sus limitaciones)

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Los problemas empieza cuando nos alejamos. Supuestamente basta con presionar el fuelle  para enfocar objetos lejanos sin embargo los resultados son muy desiguales.

IMG_0952Sin embargo…

El desenfoque tiene un efecto digamos Lynchiano y puede dotar una escena cotidiana de un ambiente basante onirico.

Por otro lado, el desenfoque controlado puede dar una imagen interesante en retratos.

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En conclusion, un objetivo dificil de usar que parece más valido para los planos cortos.  Si es cierto que fomenta la creatividad y puede resultar bastante aditivo.