Mensaje en la botella

Este blog es desde luego un ejercicio de incertidumbre. De malabarismo si se quiere ya que nunca puedo estar seguro no solo de que si lo que comparto en el mismo puede interesar a alguien – a una minoría sin duda- o si es ni siquiera valido.

Esa es una incertidumbre que creo que compartimos la mayoría de las personas creativas. Suponiendo que consideremos valido algo de lo que creamos a todo nos ha atenazado el miedo de que está es la última vez, que hemos apurado la última gota de la inspiración.

Pero de alguna manera volvemos… a veces.

¿Qué pretendemos conseguir? Es muy difícil decirlo. Dinero no desde luego. Quien sueña con dinero se hace bróker o camello o algo así. ¿Aplausos? Por un lado a todos nos gusta gustar pero no es menos cierto que todos tenemos personas específicas a las que gustar y a veces es más complicado de lo que parece. ¿Qué nos quieran? Dejadme que os cuente un secreto: todos queremos que nos quieran. Las personas creativas y las que no lo son.

Al final del día, hacemos lo que hacemos porque es lo que hacemos. Y lo compartimos esperando que nuestro trabajo encuentre a alguien a quien le diga lo mismo que nosotros sentimos al concebirlo. En el caso de este blog es imágenes pero puede ser cualquier otra cosa.

Nos dirigimos a destinatarios desconocidos que por todo lo que sabemos están de viaje o en paradero desconocido.

Al final del día, estamos lanzando mensajes en botellas.

El peso del color

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Es uno de los temas más interesantes, y todavía misteriosos, de la psicología de las imágenes.

Hay una serie de estudios, el más importante es el de Pinkerton y Humprey de 1972 que establecen que determinados colores tienen una mayor sensación de peso visual. Así dos objetos con idéntico pero pero de distintos colores nos parecen más o menos pesados en función de su coloratura.

La escala es rojo, verde, azul, amarillo y blanco que he pretendido ilustrar en la foto de muestra.

Me ha venido esto a la mente por las consabidas fotos de otoño que están a punto de aparecer en las que el uso y abuso de Photoshop parece endémico y donde se suele dotar de mayor saturación las hojas rojas provocando por lo tanto una mayor sensación de peso en la hojarasca. Cuando la naturaleza nos muestra la firmeza de troncos y ramas hay quien se empeña en mostrarlos, me temo que accidentalmente como endebles.

En fin… es mi opinión y nunca mejor dicho que para gustos colores.

El mejor tamaño para subir las fotos a internet.

Esta es una pregunta que parece muy básica pero que no deja de tener importancia. Si alguna vez has visto archivos muy pequeños pero que sin embargo mantienen un alto nivel de detalla esta es la forma de conseguirlo.

El concepto clave es los puntos por pulgada (DPI es decir dots per inch) que mide el número de puntos que va a reproducir una impresora pero que a los efectos es igualmente valido para un monitor.

La idea sería reducir el tamaño pero mantener una resolución elevada para conservar los detalles.

En Photoshop la ruta sería Imagen> Tamaño de la imagen

En el cuadro de dialogo que se abre modifícanos la altura y anchura. Por regla general yo dejo el valor de mil pixeles y aumentamos la resolución. Por regla general yo la mantengo en 250 pixeles. Y aceptamos.

A esto suelo añadir la opción “Guardar para la web”.

El resultado es el archivo pequeño pero detallado que comentaba.

 

Símbolos y patrones

Ayer sábado tuve ocasión de recorrer las calles de Madrid como parte del Segundo Paseo Fotográfico mundial organizado por la web 500px. El tema propuesto era buscar símbolos y patrones y la experiencia ha sido curiosa porque una vez que empiezas fijarte, los ves por todas partes.

Estas son algunas de las cosas que vi.

 

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La esencia del retrato.

Vaya por delante que lo que sigue es una interpretación personal sin otra intención que reflexionar en voz alta e iniciar un dialogo sobre el tema.

Podría defenderse que el retrato más reproducido del siglo XX fue el retrato de Wiston Churchill que realizo el fotógrafo armenio afincado en Canadá Yosouf Karsh.

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Es sin duda, una obra maestra obra de uno de los grandes de la fotografía y su grandeza procede del hecho de que no refleja una anatomía: refleja un carácter. Vemos en el la mirada de Churchill el espíritu combativo y el liderazgo carismático de Inglaterra bajo el Blitzkrieg.

Pero en realidad es uno más dentro de la obra de Karsh. Se decía que para ver el alma de una persona deberías acudir a Karsh de Ontario.

En palabras del propio Karsh “Dentro de todo hombre o mujer hay un secreto y es mi tarea como fotógrafo revelarlo”

Pero…

¿Qué sucede con quienes no somos genios de la fotografía ni de ninguna otra cosa?

Creo que debemos conformarnos con objetivos mucho más modestos.

Permítaseme una anécdota ilustrativa. Paseando por Oporto tuve ocasión de ver a un viejo marinero sentado en una banqueta con la cabeza entre las piernas rodeado de redes vacías. La viva imagen de la desesperación y el cansancio. No tome la foto porque no era un extra ni un figurante, era un ser humano digno de respeto y no lo habría hecho sin su consentimiento. Y entonces la pose se habría alterado.

Al cabo de un rato regresaron sus compañeros en un pequeño camión. La pesca había sido magnifica y simplemente estaba descansando después de haberse despertado al amanecer. Les vis como descorchaban varias botellas de vino.

La primera imagen habría sido impresionantes y también una mentira referida a ese ser humano en particular.

Eso me hace pensar que debemos ser extremadamente prudentes a la hora de pensar que hemos descubierto la esencia de una persona y mi aspiración es mucho más modesta.

Simplemente conseguir que la persona que tengo delante se relaje.

Y es que, como dijo Harry el sucio, un hombre debe conocer sus limitaciones.